viernes, 23 de octubre de 2026

VENUS

 

Amaneció en rosa.

El cielo aparecía cómplice de sus deseos e incipientes apetitos.

Se estiró en la cama, mimosa, como el animal sexual que era.

Sus piernas formadas con el cincel del ejercicio respondieron a la orden: tensas, duras y calientes, como la polla que había tenido largamente en la boca anoche, dejando entrever la potencia alcanzable.

No, no era un comienzo desagradable. Prometía.


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